Beber agua

Beber agua

Beber agua es importante para nuestro organismo; repetidas veces en nuestra web hemos insistido en la importancia del agua en la alimentación, pero…

¿Cuánto agua tenemos que beber al día?

Tenemos que beber agua, si, pero ¿en qué cantidad?. Podemos encontrar diversas respuestas a esta cuestión, desde 8 vasos diarios, 2-3 litros,… hasta cantidades desorbitadas y absurdas. En general, imponer una cantidad fija es un poco ridículo pues no todos somos iguales ni tenemos el mismo estilo de vida, no necesitará la misma cantidad una persona mida 1,90 de altura y pese 96 kilos, que otra de 1,50 y 52 kilos. Así que nos hemos puesto a buscar información sobre este punto.

 

Beber Agua

Beber agua en cantidad adecuada, ¿cómo acertar?

Aunque depende de cada uno, el organismo pierde de media unos 2-2,5 litros de líquido al día entre la orina, el sudor y la respiración (el aire que exhalamos es muy húmedo). Así que, al menos, debemos beber agua suficiente para reponer esa cantidad de líquido. Sin embargo, debemos tener en cuenta que si seguimos una alimentación equilibrada, aproximadamente la tercera parte de esta cantidad la suministran los alimentos. Así que nos quedan entre 1,5 y 1,75 litros. Yo diría que según el peso, entre 6 y 8 vasos o entre 1 y 1,5 litros para empezar.

Obviamente, una dieta rica en vegetales es más “hidratante” que una dieta proteica, es decir, si nuestro consumo de carnes es muy elevado, debemos beber agua en más cantidad, pues el aporte de los alimentos en este caso será mucho menor. Por el contrario, si un día decidimos “abusar” de la fruta y las ensaladas, podemos beber menos agua.

Otro factor a tener en cuenta es la edad. Las personas mayores deben beber más agua por dos motivos. Con la edad, la capacidad del organismo para almacenar agua disminuye. Se estima que si aproximadamente el 70% de nuestro cuerpo es agua, en los ancianos este porcentaje se reduce hasta el 50%. Por otro lado, también la sensación de tener sed se pierde muchas veces; por ello los médicos aconsejan beber agua más a menudo a los ancianos, aunque no les apetezca.

También debemos tener en cuenta otras circunstancias. El verano, practicar deporte o hacer ejercicio intenso, vivir en zonas muy cálidas y/o húmedas, etc… son situaciones que nos harán perder más agua a diario, por lo que deberemos beber más para compensar esta pérdida. Lo mismo sucede si tenemos fiebre o sufrimos diarrea.

En cualquier caso, tenemos en nuestro organismo, un mecanismo muy fiable para medir la cantidad de agua que debemos ingerir: el hipotálamo. Esta glándula situada en el cerebro nos indica si debemos beber agua en mayor o menor cantidad. El hipotálamo regula el agua corporal por dos vías: provocando la sensación de sed y controlando la excreción de agua por los riñones; es decir, nuestro organismo detecta cuándo necesitamos agua organismo haciendo que tengamos sed y bebamos o, por el contrario, hace que los riñones funcionen con más intensidad para eliminarla.

Por lo tanto, si nuestro organismo está sano, nuestros riñones y corazón funcionan correctamente, nuestro hipotálamo nos avisa de cuando (y cuánto) tenemos que beber. Si tomamos un alimento muy salado, a los pocos minutos sentiremos sed, y seguiremos sintiendo sed hasta que hayamos bebido el agua suficiente para eliminar la sal que hemos tomado de más. No necesitamos fórmulas mágicas, por lo que es mejor no hacer caso a la publicidad engañosa.

Deshidratación

Beber agua en la cantidad necesaria no es una cuestión sin importancia. Según el Instituto Agua y Salud, las consecuencias de la deshidratación que se produce cuando perdemos más agua que la que ingerimos pueden ser graves:

  • Perdida del 1% del agua corporal. Aparece la sensación de sed.
  • 2%, reduce el rendimiento y el cerebro comienza a verse afectado. Aumenta el ritmo cardiaco y dificulta el mantenimiento de la tensión arterial.
  • 4% es ya un factor de riesgo grave para la salud.
  • 10-15% de deshidratación puede causar la muerte.

Exceso de agua

Pero tan peligrosa como la deshidratación es la intoxicación por agua. El exceso de agua en el organismo hace que minerales importantes, como el sodio, potasio y magnesio se diluyan en la sangre: el resultado, cansancio, calambres y pérdida de agilidad mental. Una bajada brusca de los niveles de sodio puede hacer que suframos temblores, sintamos confusión y pérdida de memoria. Incluso podemos sufrir un colapso.

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