La enfermedad celíaca y sus síntomas

Enfermedad celiaca

La celiaca es el nombre con el que se conoce popularmente a la intolerancia al gluten. La celíaca o intolerancia al gluten es una intolerancia alimentaria, es decir, una enfermedad autoinmune, que no debemos confundir con la sensibilidad al gluten u otras alergias alimentarias.

El gluten es una glucoproteína que se encuentra en muchos cereales de consumo habitual en nuestra dieta como el trigo, avena, cebada y el centeno, y en otros no tan frecuentes como la espelta, el triticale (hibrido de trigo y centeno) y el kamut. Está formada por dos moléculas diferentes: gliadina y glutenina. Las propiedades del gluten son las que hacen que las masas de harina sean elásticas y, por tanto, que los panes y masas horneadas elaborados con ellas queden esponjosos.

El gluten es una proteína algo indigesta, debido a que nuestro organismo no dispone de las enzimas necesarias para su digestión completa. Los fragmentos de proteína no digeridos son los responsables de los problemas intestinales que causa. Las personas sanas no notan excesivas molestias al consumirlo, pero en personas con predisposición genética, la ingesta de gluten, incluso en cantidades mínimas, y esos fragmentos de proteína no digeridos pueden producir diversos:

  • Problemas autoinmunitarios, es decir, enfermedad celiaca.
  • Problemas alérgicos, como alergias alimentarias o respiratorias.
  • Problemas de sensibilidad a esta proteína.

La enfermedad celíaca se presenta en España en aproximadamente un 1% de la población. Es, como ya hemos dicho, una enfermedad autoinmunitaria caracterizada por una intolerancia permanente y crónica al gluten. Las personas que la padecen presentan una inflamación crónica de la mucosa del intestino delgado que provoca una atrofia de las microvellosidades intestinales (encargadas de la absorción de los nutrientes en el proceso de la digestión). Esta atrofia hace que la absorción de todos los nutrientes que toman en los alimentos de la dieta (proteínas, lípidos, glúcidos, minerales y vitaminas) se vea alterada, lo que provoca los diversos síntomas que padecen.

La enfermedad celiaca es la enfermedad crónica intestinal más frecuente en nuestro país. Los celíacos tienen predisposición genética a padecer la enfermedad celiaca, lo que hace que haya más de un paciente en una misma familia. A pesar de ello, y de ser la forma de sensibilidad al gluten más investigada, hoy en día, 6 de cada 7 celíacos están sin diagnosticar. Un alto porcentaje de enfermos no saben que son celíacos porque la enfermedad no provoca siempre los mismos síntomas. Además, a diferencia de las alergias, los síntomas no aparecen de forma inmediata por lo que la relación causa-efecto no es tan evidente.

Síntomas de la enfermedad celíaca

Queremos dejar claro que no se nace con la enfermedad celíaca, sino con una predisposición genética a padecerla. Hasta un 20% de la población tiene los genes de la celiaquía y no la desarrollan; la herencia genética, junto con el consumo de gluten, puede desencadenar la enfermedad a cualquier edad.

En el caso de la enfermedad celíaca, el gluten daña la mucosa del intestino delgado, lo que impide que el organismo digiera y absorba apropiadamente los nutrientes de los alimentos. El resultado es una malnutrición crónica, con una deficiencia de calorías y nutrientes esenciales, por lo que los síntomas de la enfermedad celiaca están directamente relacionados, con la mala absorción de los alimentos.

Según la web de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), los síntomas más frecuentes de la enfermedad celíaca son: pérdida de peso, pérdida de apetito, fatiga, náuseas, vómitos, diarrea, distensión abdominal, pérdida de masa muscular, retraso del crecimiento, alteraciones del carácter (irritabilidad, apatía, introversión, tristeza), dolores abdominales, meteorismo, anemia por déficit de hierro resistentes a tratamiento. Sin embargo, tanto en el niño como en el adulto, los síntomas pueden ser atípicos o estar ausentes, dificultando el diagnóstico. Solo el 10% de los celíacos presenta el cuadro clínico clásico con síntomas como diarrea crónica, vómitos, falta de apetito o distensión.

también casos de sensibilidad al gluten, que son los casos de enfermos que presentan algunos de síntomas similares a los de la enfermedad celíaca, sin que padezcan esta enfermedad. Estos síntomas pueden ser:

  • Dolor abdominal, también con ardor en la boca del estómago, náuseas y vómitos, gorgoteo y gases intestinales, estreñimiento y diarrea.
  • Fatiga, entumecimiento de brazos y piernas, calambres musculares y dolores articulares.
  • Dolor de cabeza, confusión mental, colapso, eczemas, mucosa de la lengua enrojecida y tumefacta con posibles úlceras y manchas blanquecinas.
  • En un análisis de sangre saldrá que el sujeto padece anemia.

La sensibilidad al gluten se trata de una situación que, al contrario que la enfermedad celíaca, es transitoria y se puede resolver tras un periodo de alimentación sin gluten no inferior a 1 o 2 años.

Por último, señalar que la enfermedad celíaca no es una alergia al gluten. La alergia al gluten afecta a una proporción muy baja de la población y puede desarrollarse a cualquier edad.

Una respuesta alérgica se produce cuando nuestro sistema inmunológico produce anticuerpos contra una sustancia inofensiva, presente en la comida o el entorno, como si se fuese un patógeno. Las reacciones alérgicas son de inicio brusco, a los pocos minutos de tomar el alimento o contactar con el patógeno, y producen una respuesta inmunológica de hipersensibilidad inmediata; que se puede manifestar de diversas formas, desde un simple sarpullido alrededor de la boca hasta un grave cuadro de choque anafiláctico.

 

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